El océano puede parecer inmenso, poderoso y casi indestructible. Sin embargo, basta con mirar un poco más de cerca para descubrir una realidad mucho más frágil: contaminación, pérdida de biodiversidad, abuso de plásticos y numerosos ecosistemas que necesitan protección urgente.
Con esa mezcla de belleza, emoción y conciencia regresó a Tenerife el International Ocean Film Tour, considerado uno de los festivales de cine oceánico más importantes de Europa. Su Volumen 12 llegó a la isla el domingo 5 de julio de 2026 y convirtió el Paraninfo de la Universidad de La Laguna en un gran punto de encuentro para quienes sienten curiosidad, respeto o verdadera pasión por el mar.
Durante la jornada, el público pudo viajar por distintos rincones del planeta sin abandonar sus butacas. Olas gigantes, aventuras extremas, historias personales y paisajes submarinos llenaron la pantalla… aunque el festival no buscó únicamente sorprender con imágenes espectaculares.
La intención era también remover conciencias.
El Paraninfo de la ULL se sumerge en los siete mares
El Paraninfo de la Universidad de La Laguna acogió a numerosos espectadores dispuestos a conocer las historias incluidas en esta nueva edición del festival.
Familias, amantes del cine, deportistas vinculados al mar y personas interesadas en la conservación ambiental compartieron una experiencia que fue mucho más allá de una proyección convencional.
Porque el International Ocean Film Tour no presenta el océano como un simple decorado. El mar se convierte en protagonista, compañero, refugio y, en ocasiones, escenario de grandes desafíos.
Cada documental permite observarlo desde una perspectiva diferente. A veces aparece como un espacio de libertad. Otras, como una fuerza natural imposible de controlar. También se muestra como un ecosistema amenazado por determinados hábitos humanos.
Y ahí está buena parte de la fuerza del festival: entretiene, sí, pero al mismo tiempo obliga a pensar.
Una cita respaldada por el Cabildo de Tenerife
La celebración del evento contó con el apoyo del Cabildo Insular de Tenerife mediante una subvención del Área de Medio Natural y Sostenibilidad.
Este respaldo refuerza el valor de las iniciativas culturales que ayudan a acercar la educación ambiental a la ciudadanía de una forma atractiva y accesible.
El festival, organizado en España por Kinema Producciones, utiliza el lenguaje audiovisual para transmitir un mensaje sencillo, aunque fundamental: proteger el océano no es únicamente una responsabilidad de científicos, instituciones o asociaciones ecologistas.
También depende de las decisiones cotidianas.
Reducir el consumo de plástico, evitar abandonar residuos, respetar los espacios naturales o conocer mejor las especies marinas son gestos que pueden parecer pequeños. Sin embargo, cuando se multiplican entre miles de personas, adquieren otra dimensión.
Aventura, superación y vidas conectadas al océano
El programa del Volumen 12 reunió producciones con temáticas muy variadas. Las historias de aventura y acción ocuparon un lugar destacado, mostrando retos personales desarrollados en algunos de los entornos marinos más exigentes del planeta.
No faltaron las imágenes capaces de provocar ese pequeño vértigo desde la butaca: olas enormes, travesías complicadas y personas enfrentándose a sus propios límites.
Pero detrás de la acción había algo más.
Las películas mostraron historias de superación protagonizadas por personas que mantienen una relación muy especial con el mar. Cada una se acerca al océano desde una realidad distinta, demostrando que no existe una única manera de vivirlo.
Para algunos, el mar es deporte. Para otros, profesión, hogar o forma de entender la vida.
El festival también abordó cuestiones relacionadas con los derechos humanos, la igualdad y la inclusión. A través de familias y protagonistas con estilos de vida alternativos, las proyecciones presentaron nuevas formas de convivir con la naturaleza y de construir comunidades cerca del océano.
El plástico y la degradación ambiental, frente al espectador
El lado más incómodo del programa llegó con los documentales centrados en la conservación y la sostenibilidad.
Las producciones mostraron las consecuencias del uso desmedido de plásticos y de la degradación de los ecosistemas marinos. Botellas, bolsas y otros residuos que utilizamos durante unos minutos pueden permanecer durante años en el entorno.
Es una imagen difícil de ignorar cuando aparece en una pantalla gigante.
El festival evita limitarse a una sucesión de datos o discursos técnicos. En su lugar, acerca el problema mediante historias concretas, rostros reconocibles y escenarios que despiertan una conexión emocional con el público.
Primero llega la admiración ante la belleza del océano. Después, casi de manera inevitable, aparece la pregunta: ¿qué estamos haciendo para conservarlo?
El cine como una herramienta para cambiar miradas
Uno de los grandes objetivos del International Ocean Film Tour es utilizar el cine como instrumento pedagógico.
Las imágenes, la música y los testimonios permiten que el mensaje ambiental llegue de una forma directa. Una historia bien contada puede permanecer en la memoria mucho más tiempo que una cifra o una advertencia aislada.
La idea defendida por la organización resulta clara: aquello que conocemos es lo que podemos aprender a respetar.
Por eso, el festival acerca al espectador a lugares que probablemente nunca visitará y a especies que quizá nunca podrá observar en libertad. Durante unas horas, la pantalla actúa como una ventana abierta al océano.
El verdadero reto comienza al salir de la sala.
Las películas buscan que las reflexiones continúen en casa y se traduzcan en cambios reales, aunque sean modestos. Elegir productos con menos envoltorios, participar en una limpieza costera o prestar más atención al impacto de nuestro consumo puede ser un buen comienzo.
La gira continúa por las Islas Canarias
Tras su paso por Tenerife, la gira del International Ocean Film Tour Volumen 12 continuó su recorrido por el archipiélago, llevando sus historias y su mensaje de conservación a otras islas.
Fuerteventura figura entre las siguientes paradas, mientras que el cierre de la ruta canaria tendrá lugar en un escenario especialmente vinculado con la naturaleza: el Auditorio Jameos del Agua, en Lanzarote.
Así, el festival sigue navegando de isla en isla con una propuesta que combina espectáculo, emoción y responsabilidad ambiental.
Porque disfrutar del océano también implica cuidarlo.
Y quizá esa sea la reflexión más importante que dejó su paso por Tenerife: el mar puede parecer eterno, pero su futuro depende, en buena medida, de lo que hagamos hoy.


